viernes, 8 de abril de 2016

Reseña: Ready Player One






Título: Ready Player One
Autor: Ernest Cline
Saga: No
Editorial: Ediciones B
Número de páginas: 462
Precio: 18,00€











Estamos en el año 2044 y, como el resto de la humanidad, Wade Watts prefiere mil veces el videojuego de OASIS al cada vez más sombrío mundo real. Se asegura que esconde las diabólicas piezas de un rompecabezas cuya resolución conduce a una fortuna incalculable. Las claves del enigma están basadas en la cultura de finales del siglo XX y, durante años, millones de humanos han intentado dar con ellas, sin éxito. De repente, Wade logra resolver el primer rompecabezas del premio, y, a partir de ese momento, debe competir contra miles de jugadores para conseguir el trofeo. La única forma de sobrevivir es ganar; pero para hacerlo tendrá que abandonar su existencia virtual y enfrentarse a la vida y al amor en el mundo real, del que siempre ha intentado escapar.







Avanzamos veinte años en el tiempo. La sociedad en la que vivimos ha dado un giro de ciento ochenta grados, hacia el mal camino. La sobreexplotación de los recursos del planeta Tierra ha provocado una gran crisis energética a la que pocos han podido sobrevivir manteniendo unas condiciones de vida dignas. El ejemplo de precocidad vital lo encontramos, por supuesto en Wade, el protagonista.
Sus padres murieron hace años, lo que lo obligó a mudarse con su tía. Vive en una especie de torre de pequeños apartamentos prácticamente destruidos. Ante la mala situación que atraviesa el país, el gobierno ha proporcionado a los habitantes una cartilla de racionamiento por la que cada ciudadano recibe una pequeña cantidad de comida al mes. La tía de Wade no es un familiar amoroso que cuida de él, todo lo contrario, se encuentra enganchada a las drogas junto a su pareja, por lo que el protagonista tiene que esconder su cartilla para evitar que se la quiten.

Ernest Cline

Pero no es solo esto lo que Wade tiene que esconder, también su consola de OASIS, el juego de realidad virtual más conocido de los últimos diez años. OASIS es otro mundo en el que sumergirse para poder ponerse a cubierto del vandalismo, la delincuencia y la pobreza del mundo real. En este mundo, no solo cada jugador puede aspirar a ser lo que desee, de guerrero a brujo, sino que la realidad virtual se encuentra ligada al mundo exterior de tal manera que se puede ir al instituto y obtener el certificado de enseñanza en él. Wade, con los años, ha podido conseguir las gafas, la consola y los guantes necesarios para poder entrar a OASIS, sin mucha calidad pero mejor que nada.

Pero OASIS no es solo un juego, hace años que se convirtió en una gran competición a escala mundial. James Halliday, su creador, murió, pero no sin antes esconder la inmensa fortuna que amasó en vida dentro de su realidad virtual. De esta forma, Halliday proporcionó a los jugadores un primer acertijo por el que empezar a rastrear. Millones de personas dedican su vida a la búsqueda de lo que se conoce como el Huevo de Pascua, la fortuna del creador de OASIS. Estos buscadores son los conocidos como Gunters, y Wade es uno de ellos. No nos encontramos ante un acertijo de fácil resolución, sino a una encrucijada relacionada con la cultura de finales del siglo XX. 
Quien encuentre el Huevo podrá declararse multimillonario y propietario de la multinacional de OASIS.

OASIS está formado por varios mundos, pero hacen falta créditos para viajar de uno a otro. Wade no los tiene, por lo que se limita al planeta en el que se encuentra la escuela. Un día, mientras se encontraba escuchando a su aburrido profesor, su cerebro hace clic, todas las piezas encajan y resuelve el primer acertijo de James Halliday. A partir de ese momento, la vida de Wade se precipitará en una carrera a contrarreloj para encontrar el Huevo de Pascua. En esta carrera no solo se enfrentarán los Gunters que siguen de cerca a Wade, también la gran multinacional IOI se encuentra detrás del premio. Esta empresa no quiere el dinero, sino la empresa, si ganan harán de OASIS un universo de pago que excluirá a la mayoría de sus jugadores, que viven en la pobreza. IOI está dispuesta a todo, algo que convertirá la carrera por el Huevo en algo muy peligroso.



Creo que he hecho el resumen más largo de la historia de los resúmenes de mis reseñas. Y es que si algo tiene este libro son detalles. En Ready Player One encontramos un universo atado y bien atado. Ernest Cline ha creado una realidad paralela completamente nueva, novedosa y sin ningún cabo suelto.
Todos y cada uno de los aspectos que se introducen en este nuevo universo están definidos y conectados unos con otros, sin dejar nada al azar.

Además, no solo el mundo está increíblemente bien construido, también la trama. Desde el momento en el que lo abres te sumerges en la búsqueda del Huevo de Pascual de tal manera que te descubres a ti mismo exprimiéndote el cerebro para conseguir resolver las piezas del rompecabezas. Imposible, también tengo que decirlo porque todo está ligado a la cultura pop de los años 50/60, una cultura que muchos conocemos pero no con tanta profundidad, al menos yo, como para resolver ese puzzle.

Al mismo tiempo que todos y cada uno de los detalles que definen y perfilan perfectamente la trama son lo que embellece este libro, también es lo que, para mí, le ha restado algún punto, pero pocos, que me ha gustado mucho. En todo momento el autor da detalles sobre la cultura de finales del siglo XX, algo que al principio resulta muy interesante y que te despierta la curiosidad. Sin embargo, cuando llevas la mitad del libro te das cuenta de que la mayoría de cosas que cuenta no intervienen luego en la trama, se dan por el simple placer de que el lector aprenda. Esto está muy bien, sí, pero cuando queda solo una pista por resolver y la carrera está apretadísima, sobran, solo quieres acción. En ese momento el libro es un poco desesperante en algunas partes.
En este sentido, también en ciertos momentos se introducen una serie de tecnicismos que al menos yo no entiendo, algo que también a veces resulta aburrido.

Pero no me malinterpretéis, a grandes rasgos nos encontramos ante una historia realmente interesante, una historia que te mantiene en vilo de principio a fin, con la que te ríes, con la que disfrutas y con la que te enganchas de principio a fin.

Quiero decir que este libro me ha gustado porque me encanta el contexto en el que se desarrolla y los elementos que introduce. Soy fanática de las distopías y de los videojuegos, así que este era, sin duda, mi libro. Lo que quiero expresar con esto es que igual puede no gustar a los lectores que no vayan en esta órbita.

Además, Ready Player One va a tener adaptación cinematográfica el próximo año, algo que, de verdad, me apetece mucho ver. Aquí os dejo una foto de quien va a ser el protagonista de esta historia en la gran pantalla: Tye Sheridan.



Por último, quiero decir que este libro tiene varias moralejas, pero yo particularmente me quedo con una. Wade no disfruta de OASIS, vive por y para OASIS. Se ha puesto las gafas de realidad virtual y es incapaz de salir de ahí. No se relaciona con personas de verdad y siempre está encerrado, sumergido en este juego.
Intentemos proyectar el mundo de ahora a veinte años más tarde. A día de hoy nos encontramos desnudos sin nuestros teléfonos móviles, es difícil quedar con algún amigo para tomar algo sin que en algún momento se nos vayan los ojos a la pantalla. Los niños ya no juegan al balón en la calle, ahora se compran una play station y se pasan las horas encerrados con ella. Lo que nosotros hemos vivido de pequeños ya no existe.

¿A dónde va a ir esto a parar? Si la tecnología sigue avanzando a este paso y los seres humanos retrocediendo a este rítmo, Ready Player One puede ser el reflejo del futuro, de lo que podría pasar si no soltamos el móvil de vez en cuando. 




VALORACIÓN PERSONAL: 9,5/10







martes, 1 de marzo de 2016

Reseña: Tal vez mañana







Título:Tal vez mañana
Título original: Maybe Someday
Editorial: Planeta
Número de páginas: 560
Precio: 17€











A los veintidós años, Sydney lo tiene todo: el novio perfecto, un futuro brillante y un bonito apartamento que comparte con su mejor amiga. Pero todo cambia el día en que Ridge, su misterioso y atractivo vecino músico, le advierte que su novio la engaña con su mejor amiga y Sydney debe decidir qué hacer con su vida. Sólo con lo puesto y sin recursos, Ridge la acoge en su casa y no deja de sorprenderla. Sydney vibra cuando él toca sus hermosas melodías y, aunque el corazón de Ridge está ocupado, él no puede ignorar que ha encontrado a su musa. Cuando finalmente se den cuenta de que se necesitan, entenderán que los sentimientos no pueden traicionar al corazón.




Sydney tiene 22 años. Es estudiante de música y trabaja en una biblioteca para pagarse una vida independiente, lejos de sus padres, obsesionados con el deseo de tener una hija abogada. Vive con su mejor amiga, Tori, y recibe de vez en cuando la visita de su novio Hunter, con el que lleva saliendo dos años. Además, tiene un vicio y disfrute secreto, de vez en cuando sale a la terraza de su apartamento para escuchar la música que toca el guitarrista de su vecino.

Sin embargo, un día cualquiera la vida de Sydney cambia radicalmente al enterarse de que su novio y su mejor amiga llevan años liados. La información viene ni más ni menos que de Ridge, el guitarrista del apartamento de en frente.
Con el enfado del momento, Sydney sigue su primer impulso: hacer las maletas y marcharse de casa. El plan está bien, si no fuera porque fuera llueve a cántaros y ella no tiene a donde ir.
Al verla por la ventana, Ridge decide enviar a su compañera de piso a buscarla y ofrece a Sydney un techo hasta que encuentre otra casa.

Colleen Hoover

Ridge, por su parte, es músico y compositor del grupo de su hermano, Souds of Cedar. Una profesión en la que destaca, más aún si tenemos en cuenta que Ridge es sordo, toca sin oír los sonidos que salen de su guitarra. Sin embargo, el compositor se encuentra en un momento de bloqueo mental, lleva meses sin escribir una buena letra. Es por eso que necesita a Sydney, ella ha inventado letras para muchas de las canciones que ha oído a través de la ventana. Además, no son letras corrientes, son creativas, buenas y aptas para el estilo de la banda.


Cuando ambos comienzan a vivir juntos, Ridge aprovecha para que Sydney le ayude a componer para el grupo. Entre ellos se crea una especie de amistad que destaca desde el primer día por ser capaz de acelerar el corazón de ambos. Una relación que podría ser muy bonita sino fuera por otro detalle destacable acerca de Ridge: tiene novia, Maggie, y la quiere.

La vida de ambos entra en un bucle con banda sonora, conversaciones a través de la pantalla del ordenador y un contacto necesario para que Ridge pueda escuchar la vibración de las letras que Sydney canta. Cada día los sentimientos entre ambos van a más, pero en el camino se cruzarán mil y un obstáculos.


Sinceramente, pensaba que Tal vez mañana iba a ser la típica historia que iba a provocarme una sobredosis de azúcar. Y lo es. Pero la diferencia que tiene este libro respecto a otros pasteles amorosos es que no he acabado en el hospital, ni me ha salido diabetes ni nada de eso.
Hablamos de la típica trama en la que se sabe el final desde la página uno, llena de sentimientos rápidos y, para mi gusto, algo forzados pero con una novedad: la sordera. Puede que sea por esto por lo que el libro me ha gustado, porque dentro de la típica trama tenemos un detalle que llama la atención. 



La historia está narrada a través de ellos ojos de los dos protagonistas, algo que está bien para ponerse en el lugar de los dos, para saber con certeza qué piensa cada uno sobre las situaciones que se van sucediendo. Además, si no fuera por esto creo que habría dejado el libro a medias, porque Ridge me encanta, pero Sydney se me ha atragantado de principio a fin. No es un personaje que odie a muerte, pero no me ha terminado (creo que no ha empezado) de conquistar.
¿Por qué? Porque es el típico personaje que va de duro pero no lo es. Mira que yo soy llorona, pero es que esta chica debe estar deshidratada todo el día. Vale, en la novela hay situaciones que son para llorar, pero otras en las que si lloras es que eres un poco (mucho) tonta rara. Es por esto que muchas veces me ha puesto de los nervios, hasta el punto que cuando me metía en mi cuarto a leer podían escucharse desde fuera perlas tales como "¿pero qué hace? Esta chica es tonta. Pero por favor, haz algo. Ay, de verdad, qué asco me das...".


Un detalle que quiero señalar es que el principio del libro me parece una copia del de "Ciudades de papel". La parte de la venganza contra el ex está calcada tal cual del libro de John Green. IGUAL.


Otra cosa que me gustaría destacar es un párrafo bastante machista con el que me he encontrado, os lo cito tal cual, a ver qué opináis:



No tengo mucho más que decir de esta novela, la verdad, me ha gustado, sí, ha estado entretenida en ciertas partes y hay un giro en la trama que llega a enganchar bastante. Recomendada si te gustan las novelas de amor, descartada si no te llaman mucho porque tampoco te pierdes nada.

Ayer ya os comenté que hoy, día uno de marzo, iría al encuentro vía Skype con Colleen Hoover organizado por la Editorial Planeta, en La Casa del Libro de la Gran Vía de Madrid. Pues bien, así ha sido y tengo que decir que me ha encantado. La autora ha respondido encantada a las preguntas que le hemos planteado y, además, he tenido el placer de conocer a algunos bloggeros que sigo y a otros que he empezado a seguir ahora. No quiero adelantaros mucho más porque en estos días subiré una entrada comentando tanto el encuentro como algunas de las respuestas de Colleen Hoover que me han parecido interesantes. Os dejo con una foto del evento para ir abriendo el apetito.



PUNTUACIÓN: 7/10




Gracias a la Editorial Planeta por el ejemplar de la novela.